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¿Sabes dar malas noticias?


¿Será cáncer lo que Usted tiene?
¡Usted lo que necesita es sacarse todos esos dientes!
¡Tú estás lleno de caries!
O se extrae el diente o le matamos el nervio.
Sáquese el diente y se pone un implante.
A Usted le toca prótesis, veremos si se acostumbra.
Usted ya no tiene hueso.
¡Tiene sarro hasta en la lengua!

Estas frases son ejemplos típicos de cómo dar, de forma incorrecta e inhumana, noticias en el ámbito odontológico.

Históricamente, en el ámbito de la salud dar o comunicar malas noticias representa una de las labores más difíciles que deben enfrentar los profesionales, siendo común y frecuente en su quehacer diario; no obstante, este tipo de habilidades ha sido menospreciada y considerada como una competencia menor.

En Odontología, como en otros campos de la salud, las malas noticias se consideran como la información o contenido que tiene la capacidad de alterar psicológicamente de forma drástica y negativa la perspectiva del paciente en relación con su futuro, considerando que la interpretación y la respuesta ante la misma es un fenómeno individual mediado por la personalidad, creencias religiosas, apoyo familiar y marco socio-cultural.

Protocolo para comunicar malas noticias

Pilares

A lo largo de la historia, se han diseñado múltiples protocolos para ofrecer noticias incómodas o negativas, que se fundamentan principalmente en cuatro pilares:

  1. Reunir toda la información disponible del paciente y su condición (confirmar el diagnóstico).
  2. Suministrar información adaptada a las necesidades y particularidades del paciente.
  3. Aportar habilidades de comunicación que permitan reducir el impacto psicológico, al regular la reacción emocional provocada
  4. Establecer un abordaje y tratamiento del caso con la cooperación del paciente.

Protocolo para comunicar malas noticias de Walter F. Baile, Robert Buckman

De esta forma, los oncólogos Walter F. Baile, Robert Buckman y colaboradores, han propuesto un protocolo para comunicar malas noticias compuesto de seis (6) etapas, el cual se puede adaptar al ámbito odontológico, a saber:

  1. Preparar el contexto físico (lugar) más adecuado.
  2. Averiguar cuánto sabe el paciente. Asimismo, descubrir el equilibrio emocional del mismo.
  3. Reconocer lo que el paciente quiere saber.
  4. Compartir la información (comunicación del contenido).
  5. Responder a los sentimientos y reacciones del paciente.
  6. Diseño, planificación y seguimiento del proceso; donde, la estrategia se adapta a cada caso en particular.

Recomendaciones

De igual forma, se establecen varias sugerencias o recomendaciones para potencial la efectividad de este protocolo:

  • Considerar el estado emocional y los temores que puede experimentar el equipo odontológico al momento de comunicar una mala noticia, a saber: temor a causar dolor, temor al fracaso terapéutico, temor legal o temor a expresar emociones propias.
  • Anticipar la reacción del paciente, siendo un ejercicio mental para preparar posibles escenarios futuros, lo cual permite adelantar y preparar una gama de soluciones.
  • Seleccionar el momento adecuado en un entorno tranquilo, apacible y privado.
  • Mantener cierta proximidad con el paciente, donde la cercanía genera confianza y brinda mayor confort y disposición a la ayuda.
  • Expresión corporal: la postura debe ser relativamente relajada (sin cruzar brazos, ni piernas), invocando el alivio del paciente. 
  • Introducir gradualmente el tema, priorizando la información (sin rodeos), para evitar dudas o confusiones.
  • Utilizar un lenguaje neutro y objetivo, fácil de comprender para el paciente y su familia (representantes).
  • Invertir el tiempo suficiente, evitando la prisa u otros compromisos paralelos que interrumpan el momento escogido.

De esta forma, múltiples investigaciones y estudios afirman que el aprendizaje de habilidades básicas de comunicaciónpor parte del equipo de salud produce un impacto positivo, tanto en el dador como en el receptor de las malas noticias; se ha demostrado la eficacia de cursos intensivos, los cuales integran la teoría psicológica con dramatizaciones, con actores representando a los pacientes y familiares en las diferentes situaciones clínicas.

Por lo tanto, la Odontología moderna se enfrenta al desafío de comunicar malas noticias de manera empática y positiva para el paciente, basado en la honestidad, el respeto y el profesionalismo, sin perder la subjetividad, pero tampoco la objetividad de su condición, de ahí la importancia de cultivar y desarrollar este tipo de habilidades blandas.