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El Suicidio en la odontología


La Odontología es considerada una profesión altamente estresante, la cual posee una sombría reputación en ciertos países, donde se cree que tanto los estudiantes como los odontólogos graduados cometen más suicidios que otros profesionales.

En 2015, el Diario de Salud Mental (Mental Health Daily) dio a conocer el listado de las profesiones con mayor canon de suicidio; los índices o tasas más elevadas corresponden a los profesionales del área de la salud, específicamente, los odontólogos ocupaban el segundo puesto de dicha lista con alrededor de 1,67 veces más probabilidades de suicidio en comparación con un trabajo promedio.

Asimismo, la División de Prevención de la Violencia, en el Centro Nacional de Prevención y Control de Lesiones de Estados Unidos de Norteamérica, reportó para el año 2015, que el 17% de los estudiantes consultados consideraron seriamente el intento de suicidio (22,4% mujeres y 11,6% hombres); aunque estos datos no son exclusivos de estudiantes de odontología, ofrecen un panorama de la grave situación actual.

No obstante, múltiples investigaciones han arrojado dudas sobre la supuesta incidencia de suicidios en odontología, tanto en estudiantes como en egresados; los estudios que aseveran que dicha profesión reporta el mayor número de suicidios, carecen de rigurosidad científica e información sólida para sustentarlo.

Condicionantes

Sin embargo, en la actualidad se ha reportado depresión, ansiedad y estrés en el gremio; desde un inicio los estudiantes sufren altos niveles de estrés que luego perduran en la vida profesional, debido a factores, como: múltiples responsabilidades académicas, alta presencialidad de los programas de estudio, disfunción familiar (predictor de la salud mental individual y del sistema social), falta de tiempo para el descanso u otras actividades no curriculares, ausencia de soporte social y dificultades económicas; cabe destacar, que los odontólogos ingresan al mercado laboral con deudas significativas, por lo cual suelen caer en exceso de trabajo para intentar cubrirlas, sin darse cuenta de que están sacrificando su propia salud, siendo la enfermedad cardiovascular el mayor riesgo.

De igual manera, existen otros condicionantes que comprometen la salud psicológica del odontólogo pudiendo desencadenar eventos desafortunados, como el suicido, entre ellos:

  • El confinamiento, aislamiento y soledad propios de la profesión.
  • El manejo de la frustración.
  • La presión por cumplir los procedimientos en un tiempo determinado.
  • La interacción con los pacientes (quejas y reclamos).
  • Características y particularidades de la personalidad del profesional, como el perfeccionismo.
  • La falta de ejercicio físico.
  • Alimentación inadecuada.
  • Falta de terapia psicológica.

Por todo lo anterior, resulta importante establecer programas preventivos de salud mental, los cuales deberán incidir en la detección y el tratamiento precoz de la depresión, la ansiedad y el estrés; además, de facilitar y propiciar la enseñanza de técnicas psicológicas sencillas para el manejo de estas entidades, al igual que cultivar y desarrollar habilidades blandas (comunicación, organización, trabajo en equipo, pensamiento crítico, empatía, creatividad, entre otros); asimismo, se sugiere la reorganización de la estructura y el ambiente laboral y académico, sin descuidar la productividad y la calidad de la atención odontológica; por consiguiente se justifica establecer un nexo humanista entre la Odontología y la Psicología, Psicoodontología.