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Competencia Profesional Desleal


En la actualidad, la pugna por la conquista del mercado es parte esencial del principio de libertad; no obstante, en el campo odontológico existen determinadas clínicas o profesionales que buscan acaparar la mayoría del mercado o acabar completamente con la competencia; por lo cual, emplean prácticas que usualmente se enmarcan en los malos modos.

Este tipo de acciones se han tipificado como competencia desleal, siendo prácticas contrarias a los usos honorables en materia ética, de justicia y comercio; siendo aquellas actividades de dudosa honestidad (sin necesariamente cometer un delito de fraude) que puede realizar un odontólogo para aumentar su cuota de mercado y socavar o eliminar la competencia, infringiendo las reglas y dejando de lado los principios y valores propios de la profesión.

En el mercado de salud, específicamente en odontología, la competencia desleal abarca los comportamientos que resulten contrarios a las exigencias de la buena fe, para alterar el comportamiento del paciente y favorecer su propio negocio. La competencia desleal más frecuentes en odontología se resumen en:

  • Servicios a bajo costo (por debajo del precio razonable): Es el más famoso porque es el más sencillo de llevar a cabo y tiene consecuencias inmediatas. Internacionalmente, se conoce a esta práctica como dumping y consiste en ofrecer un servicio a un costo mucho menor del precio normal, en determinados casos es tan agresivo que el propio servicio cuesta menos que el valor de producirlo; el objetivo radica en eliminar la competencia que no puede resistir esas pérdidas y quedarse con la mayoría de los pacientes potenciales.
  • Actos de engaño: Abarca toda la información falsa, omisiones o errores suministrados a los pacientes; donde se afecta aspectos esenciales como: cantidad, precios, características del servicio, atenciones posteriores, resolución final del problema, entre otros.
  • Actos de confusión: Vinculados a crear desconcierto o todo aquello que pueda generar confusión, malas interpretaciones entre los pacientes; usualmente, el contenido es intencionalmente poco claro, ininteligible o ambiguo.
  • Prácticas agresivas: Asociadas a mermar de manera significativa, mediante acoso, coacción, uso de la fuerza o la influencia indebida la libertad de elección o conducta del paciente, afectando su poder de decisión.
  • Denigración y comparación: Un competidor desleal es aquel que se dedica a destacar y difundir información negativa o falsa de colegas, alterando la reputación del otro para favorecer la propia; en este tipo de acciones se comparan los servicios, resaltando las carencias del otro, aun sin sustentación aparente.
  • Actos de imitación: Los cuales se basan en simular la reputación o el esfuerzo de otro profesional con la finalidad de incidir en la decisión final del paciente.

Con base en lo anterior, en el quehacer diario odontológico hay que evitar las referencias negativas de otros colegas, reducir las ofensas, comentarios mordaces y juicios de valor delante del paciente, sin sopesar previamente los factores involucrados en cada caso. Se sugiere en todo momento, manejar la situación y adoptar una postura ecuánime, con base a las evidencias y no en suposiciones.

Por lo tanto, la sana competencia debe ser armónica y respetuosa, considerando las reglas del libre comercio y la ética; de esta forma, se fomenta el mejoramiento constante del profesional, se consolida el gremio como una unidad, la imagen del odontólogo se dignifica ante los pacientes y el mercado laboral no sufre los daños de la guerra sucia.


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